Sabado, 20 de Enero de 2018

Fitness body-mind



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Yoga, ayurveda, tai-chi… la sabiduría oriental está cada vez más presente en nuestra cultura. La explicación del éxito de estas disciplinas es sencilla: atienden las necesidades del individuo de forma integral: “cuerpo, mente y alma”. El denominador común es la calma y por eso son perfectas para combatir el estrés, la ansiedad, el cansancio crónico y la depresión; en definitiva, la respuesta a esa búsqueda del equilibrio cuerpo-mente tan común en nuestra sociedad. La práctica de estas actividades proporciona un buen estado físico, tratamiento, prevención o simplemente bienestar y “calan” bien en cualquier edad. Tras estas consideraciones, la más importante: calma no quiere decir ausencia de esfuerzo. Estas terapias milenarias enseñan a estirar el cuerpo, relajarlo, desbloquearlo y moverlo adecuadamente sin ponerlo al límite, sufrir o castigarlo, sino a través de su descubrimiento, conocimiento y control.

Más que ejercicios

Como cualquier otra disciplina, el ochenta por ciento del éxito de una clase depende del instructor. Dirigir bien una sesión no consiste en guiar a través de una serie de ejercicios sino transmitir todo lo que envuelve a esa disciplina. Además de saber “en qué me beneficia”, sólo quién descubre lo interesante en lo desconocido puede abrirse a nuevas formas de movimiento y aprender la filosofía y la historia de estas disciplinas es tan importante como la puesta en práctica de los ejercicios; cuando uno está convencido del buen efecto del entrenamiento sigue practicando los ejercicios y los integra en la vida cotidiana. Por eso, antes de ofrecer clases orientales de relajación en tu gimnasio, es fundamental enseñar unas bases a los participantes. Términos como “Flujo de la energía de vida” o “Armonización del Qi” pertenecen al vocabulario corriente de esas sesiones y conocerlos es tan necesario como saber la correcta ejecución de los ejercicios y técnicas.

Condiciones de entrenamiento

A la hora de practicar estas disciplinas es muy importante disponer de una atmósfera agradable y lo más próxima a la naturaleza. Música alta del vecino, ruidos de máquinas de pesa o contaminación acústica de tráfico resultan altamente molestos. Si las condiciones no son adecuadas es preferible no ofrecer estas clases. Aún no existen estudios científicos que cuantifiquen los efectos positivos de las terapias orientales sobre la salud, sin embargo se presentan diversos casos prácticos e informes de experiencias que demuestran sin duda alguna los beneficios de estas prácticas.

Canalización de la energía

Muchas de estas disciplinas tienen su base en la canalización de la energía. Por ejemplo, el Qigong se centra en la energía de la vida o “Qi” y en su control, ya que “Gong” significa “entrenar”. Por tanto esta disciplina consiste en enseñar a aumentar y mejorar el flujo de las energías dentro del cuerpo humano. Esto se logra mediante una combinación de movimientos específicos con prácticas de respiración y meditación. Los movimientos son fluidos e integrados en sí mismos de tal manera que la energía pueda circular fácilmente a lo largo de los meridianos (canales por los que fluye la energía por todo el cuerpo) y especialmente en los puntos clave –los puntos de acupuntura- que han de apretar o masajear en el desarrollo de los ejercicios. Durante el Dao-Yin-Qigong (Dao=Camino, Yin=guiar) se enseña la habilidad de transportar la energía a ciertas áreas del cuerpo. Esto requiere un alto nivel de concentración ya que los ejercicios han de ser realizados de manera muy acertada y correcta para obtener el resultado deseado. Algunos ejercicios especiales no sólo provocan movimientos exteriores claramente visibles, sino también movimientos interiores, por ejemplo al aplicar masajes. Existen cadencias de ejercicios dirigidas especialmente al fortalecimiento del corazón, de los pulmones, de los músculos y de los huesos. Los ejercicios de concentración complementan el Qigong.

Armonía con raíces en las artes marciales

Otra disciplina con gran aceptación es el tai-chi. Similar al Qigong, se basa originalmente en movimientos procedentes de los artes marciales. Los movimientos son realizados de manera desacelerada, fluida y suave para que la armonía pase a primer plano. El desarrollo de estas técnicas, además de la concentración, estimulan la imaginación ya que se describen con imágenes (por ejemplo “la serpiente”). De nuevo es fundamental que el cuerpo no esté completamente tenso, sino que las articulaciones han de flexionarse y soltarse y la respiración ha de ser relajada. Una unidad de ejercicio en el tai-chi se compone de modelos de movimientos o imágenes combinadas y se llama “forma”.

Beneficios

Demostrado científicamente o no, las experiencias positivas convencen claramente. A parte de los cursos de bodymind donde los participantes están a la búsqueda de tranquilidad y relajación, existen múltiples grupos objetivos que pueden aprovecharse de las enseñanzas chinas. Usuarios con problemas de sobrepeso o participantes de clases de adelgazamiento podrían beneficiarse de la oferta para así acercarse a su objetivo también mentalmente. Porque en casi todos los casos sus pensamientos siempre circulan alrededor de la comida. Por eso no pierden el peso deseado a pesar de practicar ejercicio y de llevar una nutrición equilibrada. Las terapias orientales constituyen una buena alternativa. Al entrenar al maximo la capacidad de concentración, el comportamiento nutricional pasa al segundo plano y la fijación permanente en la comida puede ser neutralizada. Los participantes además desarrollan un buen sentido de su propio cuerpo, lo cual es una condición previa para hacer deporte eficazmente. A los profesionales, que sólo trabajan dentro de la oficina y padecen de problemas de concentración, se les recomienda especialmente este tipo de ejercicios porque es posible practicarlos autónomamente y hasta en el puesto de trabajo. Pero han de tener en cuenta que es imposible percibir una mejora de la salud de un día para otro.

Pros y contras de las terapias orientales

Pros

  • Efectos fomentadoras de la salud
  • Participación a largo plazo en los cursos(baja fluctuación)
  • Aperturas para otras culturas
  • Posibilidad de integrar lo aprendido en la vida cotidiana

Contras

  • Difícil encontrar buenos instructores y crear el entorno adecuado.
  • Difícil introducir a los clientes en un deporte “extraño”
  • Difícil encontrar investigaciones que demuestren los efectos positivos del Qi-Gong y del tai-chi sobre la salud
Por Gimnasios Online